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Sábado, 13 de Octubre de 2012 21:30

MOMENTOS CON LOS HIJOS, PARTE II

por  Carla Vivanco
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Niveles de Comunicación entre Padres/Madres y sus hijos.

 He reflexionado acerca de los tipos de interacción que los padres y madres sostienen con sus hijos: interacciones de presencia, de hábitos, de equipo, de distensión, de conversación y de intimidad. (Puedes ponerte al día AQUÍ).

En este artículo describo los niveles que se puede alcanzar en la comunicación con los hijos, pensando especialmente en las interacciones de conversación y las de intimidad, por cuanto ellas son una vía potencial para llegar a niveles que sean profundamente satisfactorios y constructores de cercanía afectiva con los hijos. Si bien se trata de llegar ambos a comunicarse en este nivel, como los hijos se encuentran aún en proceso de desarrollo y formación, son los padres los encargados de llevar las interacciones a niveles más profundos.

1.    NIVEL: “LO QUE YO VEO”

Es el nivel menos profundo. Se encuentra en las interacciones de conversación, donde el tema es un hecho o circunstancia que relatar al otro. Va desde el relato de acontecimientos de terceros hasta el relato de experiencias personales. Un padre astuto, puede pesquisar datos desde sutiles evidencias. Por ejemplo, si un hijo dice “en la fiesta estaban todos fumando y nadie les decía nada”, quizá está buscando una oportunidad para investigar tu parecer acerca de ese comportamiento. Este nivel no es profundo porque no devela quién es el otro a simple vista y sólo permite hacerse hipótesis con poco sustento en evidencias y con un alto margen de error. Sin embargo, sin transitar por él, no se llega a los demás niveles.  

2.    NIVEL: “LO QUE YO PIENSO”

Es un nivel algo más profundo. Se encuentra en las interacciones de conversación, donde el tema es una idea u opinión del emisor. Es más profundo, puesto que sí implica una revelación, pero sólo referente a pensamientos, sin riesgo de mostrar más allá. Muchas veces, los padres tienden a dar sus puntos de vista más de lo que buscan los del hijo/a, de manera que éstos se aburren de escuchar a los padres y se sienten no escuchados. Para que este nivel sea de mayor provecho, es conveniente que dé espacio de expresión a ambos interlocutores y, especialmente, que los padres quieran conocer las ideas de sus hijos y las respeten.  

3.    NIVEL: “LO QUE YO SIENTO”

Involucra la expresión de sentimientos, por lo que se ha avanzado a la interacción de intimidad. Son los momentos en que los padres e hijos hablan de lo que sienten. Hay revelación y se sienten vulnerables, por lo que sólo se llega aquí cuando hay confianza y apertura. Puede llegar a expresarse temores, necesidades o conflictos profundos, que son de más difícil acceso, por lo que se requiere autoconocimiento y mucha reflexión. Los hijos se animan a expresar sentimientos cuando encuentran el espacio y los padres construyen el momento. Los padres facilitadores de este nivel, suelen ser muy respetuosos de los sentimientos y ritmos de sus hijos y tienen la habilidad de plantear hechos combinados con hipótesis, de modo que el hijo pueda llegar a identificar los sentimientos que movilizan sus conductas. Por ejemplo, ayudándolo a identificar su miedo de que los compañeros lo rechacen si es diferente. Con sabiduría, pueden cruzar el puente haciendo preguntas directas después de haber construido un piso de acogida –por ejemplo, “sé que has estado discutiendo con tu amiga ¿cómo te sientes ahora?”- y jamás juzgan, critican o promueven la culpa, porque comprenden que los sentimientos surgen solos y que no se pueden cambiar a voluntad.

4.    NIVEL: “LO QUE YO SIENTO CONTIGO”

Se puede haber llegado al nivel profundo de expresión de sentimientos, pero éstos pueden estar aún referidos a lo que le pasa a uno frente a otros o frente a una circunstancia específica. Mas, cuando el tema es la misma relación y se expresa al otro lo que se siente -especialmente lo que se teme o necesita-, se ha llegado a la máxima profundidad. Por ejemplo, en un momento especial, de riqueza afectiva donde un hijo consigue decir “has estado poco en casa este último mes, me he sentido muy solo” o “a veces no te busco porque temo que me rechaces”. No es fácil, requiere de mucha valentía y depende de las habilidades interpersonales con que se cuente, así como la capacidad de autoanálisis.

Los niveles que planteo, forman un continuo en el que se transita de ida y vuelta. A veces, se avanza hasta el final, muchas veces se queda en el medio. Una buena comunicación no implica que el objetivo sea llegar siempre al final, ese es un momento reservado para las ocasiones especiales. Sin embargo, es relevante saber llegar, porque si nunca se logra, no se habla de la relación y no se da claves al otro para dirigir sus conductas y favorecer el vínculo.
Aunque los ejemplos que he citado aluden a declaraciones de parte de los hijos, cierta apertura de los padres y su propia expresión de emociones y necesidades son necesarias para que la relación se sostenga y se equilibre. No obstante, es importante que los padres estén conscientes de que a los hijos les hace daño recibir información que implique una carga muy pesada no acorde a su edad o de aspectos que ellos no pueden resolver, por ejemplo, hablarles de los conflictos de pareja o laborales.

La responsabilidad de enseñar a los hijos a transitar hacia verdaderas interacciones profundas con las personas, es labor de los padres. Se realiza, principalmente a través del modelaje y de la promoción de momentos que promuevan la comunicación. Depende, claro está, de la edad de los hijos para adecuar los contenidos, las circunstancias y los caminos a utilizar.

La experiencia de comunicarse en los niveles 3 y 4, da una conexión real y duradera a la relación. Permite llenar la necesidad profunda de sentirse amado, escuchado, validado, cuidado, acompañado y entendido. Cualquier esfuerzo que los padres hagan en esta dirección será recompensado, logrando cimentar una relación sólida e íntima con sus hijos.

Autora:
Carla Vivanco Moreno
Magister en Psicología Clínica
Fundadora y directora de PadresCreciendo
www.padrescreciendo.cl

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