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Lunes, 01 de Abril de 2013 12:11

LA IMPORTANCIA DE LA PAREJA PARENTAL EN LA VIDA DE UN HIJO

por  Carla Vivanco
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En nuestro trabajo clínico permanente con niños, jóvenes, adultos y padres, hemos reparado que el mayor impacto en la vida de un hijo está dado por la unidad de sus padres como “pareja parental”, tanto más que en su calidad de “pareja amorosa”. Es decir: independiente de que los padres sean pareja y vivan juntos, el factor relevante y primordial es cómo desempeñan juntos, y al mismo tiempo, el rol de padres.

Para explicar esto, es necesario aclarar que con “pareja parental”, aludimos al padre y la madre que desarrollan el rol de cuidado y crianza de un niño o adolescente. Esta pareja está formada no necesariamente por quienes lo concibieron o lo gestaron. Pueden serlo también las figuras adoptivas o sustitutas, (como un abuelo, o una tía). La “pareja parental” se constituye en un rol, independiente de las condiciones de consanguineidad y de si vive o no con el hijo.

En este sentido, retornando a nuestra evidencia, podemos señalar que un componente central y relevante en la crianza es la unidad de la pareja de padres y que esta unidad no se debe a que vivan juntos, sino a cuán de acuerdo y alineados están para formar y criar a sus hijos. Hemos observado parejas parentales que no viven juntos ni son pareja amorosa, pero están coordinados y orientados cuidadosamente en una misma dirección y, por el contrario, parejas parentales que sí son pareja amorosa y viven juntos, pero confunden a sus hijos con sus desacuerdos y contradicciones.

Podemos graficarlo en los siguientes ejemplos de falta de unidad parental:

Esteban se levanta cada mañana escuchando a sus padres regañarse mutuamente en torno a él: “Te dije que le pongas el pantalón azul”, “No le des la leche con chocolate”, “¿Por qué no le enseñas buenos modales?”. Sofía, a sus breves cuatro años, ya sabe que cuando desea una golosina en el supermercado debe pedírsela al papá y que no tiene objeto desgastarse en eso si está con la mamá.

Agustín ha tenido que escuchar muchas veces lo que su mamá opina de su papá y lo que éste opina de ella. Amalia piensa que su papá es quién da las normas y que mamá es quién la conforta. No se atrevería a ir donde papá en busca de consuelo, ni acudir a su mamá para solicitar un permiso. Julián sabe que sus padres no están de acuerdo con sus salidas, de modo que cuando quiere divertirse hasta tarde, se va a casa de su padre. Rosario, no ha podido comprender la importancia de abrocharse el cinturón de seguridad porque cuando sale con mamá a veces logra evadirlo si reclama mucho, aunque papá diga que eso es improcedente.

Los hijos saben cuánto calza cada padre, ellos están al tanto de cómo es cada uno y lo que pueden conseguir con cada cual. Pero ellos necesitan a sus padres como un equipo, saber que pueden contar con ambos y ser dirigidos y enseñados por ambos. Esta necesidad cubierta, es cuanto menos, el pilar de su claridad acerca del mundo, del valor y el sentido de las normas, de la consistencia, de la predictibilidad de los sucesos, de su propia fortaleza interior y de la confianza en los demás.

Una pareja parental en equilibrio, aporta todo esto. Si los padres de los ejemplos anteriores fueran unidos como equipo de padres, llegarían a acuerdos de crianza que den a sus hijos estabilidad y seguridad. Entonces, Esteban sería dirigido y corregido indistintamente por uno u otro padre en la misma dirección, dando mayores frutos y menos confusión. Sofía tendría la oportunidad de entrenar su fortaleza interior con ambos padres, logrando un mayor avance. Agustín no tendría que cargar con la queja de un padre sobre el otro y se sentiría libre para amar y enojarse con cada uno, según sus propias convicciones. Amalia podría sentirse segura y amada por sus dos padres, sintiéndose más tranquila y positiva en la vida. Julián tendría un parámetro de horarios estable, dirigido con el sentido común y razones fundamentadas, entendiendo que hay principios cuerdos para cuidarlo, que van más allá de los estilos personales de sus padres y Rosario podría asimilar con más facilidad su autocuidado, si sus padres en conjunto, le dieran mayor consistencia.

Las interacciones de la dupla parental, ya sea que vivan juntos o separados, tiene un profundo impacto para la vida de los hijos. Es ventajoso construir una pareja parental unida que beneficie, potencie y  aporte en suma, a la vida de sus hijos, una dirección y guía común. La pareja, aún en sus diferencias personales, puede completarse, complementarse y robustecerse y los favorecidos finales, serán los hijos.

En "Abril: Mes de la Unidad Parental", presentamos la charla "La Balanza Parental" que apunta a descubrir el rol de ambos padres en la crianza y la disciplina, cualquiera sea la relación personal entre ellos.

CUANDO: Sábado 27 de abril, de 12:00 a 13:00 horas.

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